domingo, 27 de febrero de 2011
Nueva sección rabaneira: los pikku-post. Hoy: Signmark, el rapero sordo.
viernes, 11 de febrero de 2011
Deportes invernales
One more time la música de este videito que viene es casera, sin copyright. Cultura libre! Es de mi ex-grupo sevillano Doctor Inferno, y es un tema idédito que está a medio grabar, titulado Funk your Soul. Creo que todavía no ha visto la luz, o sea que lo tenéis en primicia mundial. Podéis oirme fugazmente con la trompeta al principio, y al final con sordina. Afilad las orejas!
Volviendo al tema que te quema one more time, como ya el año pasado probé el esqui alpino, así que para no caer en la rutina este año decidí apostar por el de fondo, que es el esquí "normal" para los finlandeses. De hecho piensan que realmente se esquía así, porque en el alpino es la gravedad la que hace la mayor parte del trabajo, y así no tiene gracia. Aparte, si lo hace el presidente Aznar, es que es un deporte bueno. Con todo eso a favor, pasamos de la opcion comoda y facil y nos plantamos unos bellos esquis ochenteros prestados por uno de mis colegas. Me conto que tenian historia, pues pertenecieron a uno de los esquiadores mas famosos de Finlandia, y se los compro de segunda mano. No recuerdo el nombre del payo pero cuando le vuelva a preguntar actualizo el dato en los comentarios. Atended que belleza de material vintage total:

miércoles, 26 de enero de 2011
El año
Pisando el Aura por primera vez, a lo Neil Armstrong!
miércoles, 12 de enero de 2011
Pelando Rábanos en COLOMBIA

Llevamos tiempo sin escribir pero es que como ya debéis saber por las entradas anteriores, estábamos de vacaciones en Colombia. Y vacaciones son vacaciones de todo, blog incluido. Pero tranquilos que a continuación os narramos unas selected highlights de lo que nos ha acontecido en estas finalmente menos de dos semanas por las bellas tierras de lo que un día se llamó Nueva Andalucía.
Para continuar con la épica de este periplo intercontinental, comenzaremos narrando viaje de tres días al eje cafetero junto a la familia chilena, viaje que no estuvo exento de calamidades, tanto en la ida como a la vuelta. Como dijo sabiamente la cuñis: no hay paseo sin varada. Para los no-colombianos explicaremos que vararse (aplicado a un coche) es lo que en España conocemos como quedarse tirado, sufrir una avería, el puto coche se ha escacharrao… Y eso es lo que nos sucedió. Lo que iba a ser una tranquila ruta por carretera (si eso fuese posible en Colombia) de 5 horas aprox desde Popayán a Montenegro, se convirtió en un paseo de 7h30, conteniendo un interludio de 2.5 h en donde Yuri. Y es que a la altura de Palmira notamos que el conductor reducía la velocidad e iba a pararse junto a un restaurante de carretera, llamado Yuri, como su simpática dueña. Lo que pensamos que iba a ser una parada técnica de unos minutos para desayunar un café (a.k.a. tinto) con arepas, en realidad fue una avería importante del motor. Porque al igual que le sucede a Vettel en la F1, si se fuerza el coche al final el motor se acaba rompiendo. Y el paso por las montañas próximas a Popayán no es que sea precisamente relajante, ni para el motor ni para los pasajeros. Así que ahí quedamos empantanados hasta que nos recogió otro coche para llevarnos a nuestro destino. Mientras tanto, en esas horas aprovechamos para desayunar tranquilamente, tomar el sol, y para conocer la casa de Yuri, que tenía atracciones turísticas como un cerdo enorme, un loro hablador casi igual de inteligente que ZP, un simpático gato, abejas, y diversos arboles: de mango, de carambolo…
Una vez en el eje cafetero, planeamos una excursión de un día hasta Salento, y de ahí íbamos a ir en un jeep Willis hasta el parque natural del Valle del Cocora, donde se da el árbol nacional de Colombia: la palma de cera. Pero unos minutos antes de nosotros llegar había habido un trágico accidente y la carretera estaba cortada, por lo que no pudimos visitar el parque. Así que nos quedamos en el pueblo disfrutando de sus tiendas de souvenirs y de su feria con actuación de banda militar incluida, presentada por un señor con bigotón. Pero de esto hablaremos más adelante en el anecdotario caótico del viaje.
El viaje de vuelta del eje cafetero no fue menos accidentado. Para no faltar a la tradición, algo debía sucedernos. Esta vez no fue una avería mecánica, sino más bien una avería intestinal generalizada, producto posiblemente del agua no tratada de la finca donde nos hospedamos en la región del Quindío. Fueron 4 las paradas técnicas que hubo que hacer. Humildemente debo decir que fui el que más contribuyó al espectáculo, y el que tuvo más variedad de repertorio. Deleité al respetable con lo que puede denominarse “un completo”, “el volcán bidireccional”, o con lo que ha sido recientemente bautizado como pota-popis. Puedo decir sin temor a equivocarme que he dejado huella en el Quindío. Huella, y más cosas. Y no fui el único. Pero no damos detalles por si os pilla comiendo un mousse de chocolate, un helado de turrón, unas natillas, o algo.
ANECDOTARIO CAÓTICO
Así definiremos a partir de ahora a un conjunto de mini-conceptos, actividades o percepciones de un determinado lugar, contadas de una forma totalmente desordenada. Obviamente porque es más fácil escribir así que acordarse de en qué día hicimos qué cosa. No es por frescura ni originalidad, sino por vagancia. Aunque aporte frescura y originalidad, y cueste menos trabajo de escribir. Bueno, a lo que vamos:
1- El concepto de agua caliente en Colombia. Según mi experiencia personal, como Sevillano/Español/Europeo residente en Finlandia, he escuchado a los colombianos hablar de la temperatura del agua aplicando principalmente 3 adjetivos: fría, tibiesita, y calientica. Traduciendo a nuestros cánones occidentales de temperatura acuática, serían realmente lo siguiente:
Fría: más o menos como la de un avanto. O sea que sin hielo, pero casi.
Tibiesita: fría. Yo cuando me dicen que el agua de la ducha está tibiesita, directamente no me baño. La salud es lo primero, y hay que cuidarse de las pulmonías.
Calientica: fría, pero ligeramente por encima del límite de la supervivencia humana. Te puedes duchar, pero sales tiritando.
Y descubrí que hay un cuarto estado de la materia acuática yendo a un pueblo llamado Coconuco, donde hay unas fuentes termales que sí tienen agua realmente caliente, y que se llama “Agua hirviendo”. O sea que caliente en colombiano se dice hirviendo.
2- Coconuco, agua-hirviendo y el azufre. Para no estar dos semanas sin bañarme, el tío Armando tuvo a bien llevarnos de paseo a unas aguas termales. Todo muy bien, aunque llegamos hora y media más tarde debido a un pinchazo que tuvo cuando venía a recogernos. Ya lo dijo la cuñis: no hay paseo sin varada. Una vez recauchutada la rueda fuimos hasta este bello balneario natural, parando en el camino de ida a ver una cascada, y a la vuelta a tomar un agua de panela con queso y rosquillas. Delicious! Se adjuntan fotos demostrativas. El humito que se ve es en parte vapor de agua que sale por el agua caliente (hirviendo en colombiano) y también son vapores de azufre que salen del subsuelo volcánico de la zona. A que parecemos los monetes de National Geographic?
3- Silvia y los guambianos. En la entrega anterior de Pelando Rábanos ya salió un guambiano subiendo a un avión. Para saber lo que son los guambianos, click en el enlace y la wikipedia hará el resto. Y Silvia, aparte de un nombre de mujer, es un bello pueblo de montaña cercano a Popayán donde se concentra una amplia población de guambianos portando sus típicos trajes indígenas. Cuenta la leyenda que no llevan nada debajo de esa falda, llamada anaco, y que si eres una bella moza y miras fijamente a un guambiano macho yendo en moto, puedes quedar embarazada. O si no al menos en estado de shock. Yo por si acaso cada vez que pasaba un guambiano subido a algo (moto, bici, caballo…) miraba sabiamente al suelo.
4- Actividades culturales variadas en familia: danza y karaoke.
Negriprimos de fiesta.


Las sevillanas colombianas.
5- Deportes variados en familia. En estos dias navideños hemos estado practicando deportes variados. Como no, el futbol es lo primero. Habia programado un encentro internacional: Colombia vs Resto del Mundo. El resultado final fue de 7-9 para el combinado extranjero, con 4 goles del representante de la seleccion campeona del mundo.
6- Extracto de conversación real con un señor en Colombia:
-Hola, soy Nando, el esposo de la Negris.
-Ah, encantado de conocerle. Pero usted no es colombiano, no?
-No, soy español, pero ahora vivimos en Finlandia.
-Ah, qué bonito, ahí cerca de Armenia, en el Quindío.
-Comorl? o.O
Y al ir a google maps, comprendi de lo que me estaba hablando:
7- Libertad y rumba. Para los chilenos la policía (los llamados Pacos) y los gendarmes son un ejemplo de seriedad, honestidad y saber estar. Pero en Colombia el concepto es diferente. El escudo del país reza “Libertad y orden”, pero desde este blog queremos proponer una modernización y que en la leyenda del escudo patrio pase a poner “Libertad y rumba, papito/mamita!”. Dos ejemplos, ambos de la feria de Salento.
7a) Hubo una actuación de lo que era una banda militar. Eran unos 15 vestidos de uniforme de camuflaje y todo. Para mí, que he tocado con músicos militares, una banda militar se centra en música militar, marchas de semana santa, alguna obra clásica, y pasodobles. Pero estos se llamaban COMANDO LATINO y tocaban CUMBIA. Una banda con uniforme de camuflaje tocando “la pollera colorá”?? No digo más. Para muestra unas instantáneas del momentazo. Hay videos, pero se quedaron en Colombia. Desde aquí hacemos un llamamiento a la familia colombiana para que si pueden los suban al youtube (o mejor al vimeo) para disfrute del personal rabaneiro.
7b) En el mismo pueblo, por ser las fiestas y por ser tan turístico habían músicos tocando por las calles y policías vigilando. Como alguno de los policías resultó ser músico alamismavé, ni corto ni perezoso espontáneamente sacó una flauta y se puso a tocar con el grupo, ante la mirada atónita de los chilenos. Un paco tocando con unos músicos callejeros? Awesome!
miércoles, 29 de diciembre de 2010
La odisea (con Nochebuena in Paris included)
Si recordáis, nuestro primer intento de viajar a Colombia el día 21 de Diciembre vía Frankfurt resultó fallido, pero tras un día entero en el aeropuerto de Helsinki y mucho pelear, Lufthansa nos buscó una segunda opción: viajar el 24 hasta Paris-CDG, pernoctar allí, y el 25 volar hasta Bogotá, y ese mismo día tomar el vuelo a Popayán. Perderíamos varios días de vacaciones, pero tal y como estaba el panorama era elegir entre eso, o viajar el 28 de nuevo por Frankfurt, o directamente no viajar y quedarnos en Finlandia. Así que aceptamos esa opción, y comenzamos las negociaciones para cuadrar el viaje según las nuevas fechas:
-cambiar el vuelo Bogotá-Popayán del 23 al 26,
-cancelar unas mini-vacaciones internas que habíamos programado del 26 al 29 en Medellín,
-avisar a los primos con los que íbamos a quedar en Bogotá de que no llegábamos el 22.
Infierno burocrático que se tragó la Negrimamma, e inconvenientes para la gente de Bogotá que había cambiado turnos en el trabajo para y todo para poder vernos, para al final nada de nada.
Como ya no volábamos hasta el 24, pasamos el 22 básicamente durmiendo para reponernos del desgaste físico y mental del 21, y el 23 también durmiendo para acumular descanso por lo que pudiera pasar los días posteriores. Sabia decisión.
El 24 llegó a recogernos a la casa el taxi (cortesía de Lufthansa) a las 4h30 am, y llegamos sin problemas al aeropuerto de Helsinki sobre las 6h, aunque sin ver ningún zorro esta vez. Se agradeció el no tener que pasearse por Turku con las maletas hasta la parada del bus, porque estaban haciendo -24 grados. En el aeropuerto comprobamos que el vuelo a Paris salía sin retraso. Parece que la cosa iba bien esta vez. Fuimos a facturar el equipaje, y nos encontramos a dos señoras que estuvieron las 10 horas detrás nuestra en la cola del día 21. Nos saludamos con la alegría que da el ver a compañeros de fatigas, y nos contaron que ellas iban hasta Arabia, pasando esta vez por Estambul. “Suerte y felices fiestas”, y cada uno para su puerta de embarque. Todo bien, nos dieron los boarding pass sin problemas, el control de seguridad rápido, y aprovechamos el tiempo previo al embarque para ver tiendas y desayunar, que es de lo poco que se puede hacer en un aeropuerto a esas horas. El vuelo salió a su hora. Todo como la seda hasta entonces. No tiene nada que ver, pero una de las razones para recomendar viajar con Finnair son las azafatas. Están muy eficientes.
Y llegamos a Paris. Todo bien hasta el momento. Fuimos al mostrador de Lufthansa, donde nos habían dicho que nos buscarían un hotel para pasar la noche hasta el vuelo del día siguiente. El trato fue amable pero nos dijeron que en casos de cancelaciones masivas no daban abasto y que había que buscarse la vida, y luego reclamar a la compañía presentando las facturas. Pasamos por el mostrador de información de la terminal, y allí mismo llamaron a uno de los hoteles próximos al aeropuerto para preguntar si tenían plazas libres. Respuesta afirmativa, así que pasamos directamente a hacer el check-in. Hasta el momento todo iba sorprendentemente bien, incluso para ser Paris, con lo chungos que son los parisinos en el trato al cliente. Sería que era 24 de Diciembre y el buenrollismo imperaba en el mundo? Puede ser. Así que decidimos que para aprovechar la inercia positiva, lo mejor era irse directamente a dar un paseo por la que fue nuestra ciudad, donde nos conocimos, donde vivimos, donde surgió el amor…
En Paris hacían en ese momento 25 grados más que en Finlandia, lo que parece mucho, pero teniendo en cuenta que dejamos Turku a -24 C, la realidad es que hacía fresquete. Dimos una vuelta por la rue Sta Anne para comer japonés y confirmar definitivamente que el okonomiyaki no nos gusta. Luego fuimos al carrusel del Louvre a hacer unas compritas y como buenos turistas visitar la pirámide invertida que sale en el Código da Vinci. Cultura ante todo.
De ahí fuimos a uno de nuestros puntos favoritos de Paris: el Pont des Arts. Como la ciudad de la luz siempre tiene algo nuevo que ofrecer, por primera vez vimos al puente nevado completamente. Una maravilla para los sentidos. Por unos instantes nos sentimos como caminando por las heladas calles de nuestra añorada Finlandia, pero al alzar la vista y ver en el fondo la torre Eiffel a un lado, y la catedral de Notre Dame al otro, el sueño se esfumó y volvimos a la cruda realidad.
Tras cruzar el puente, descubrimos otra cosa nueva para ambos: el río Sena crecido como nunca. Se adjunta imagen.
Nos dirigimos hasta Ladurée a comprar macarons. Esta fue también otra primera experiencia para ambos. Para los no iniciados, comentamos que los macarons son una especie de pastelicos con forma de hamburguesa, muy coloridos y caros, pero que están ricos. Aparte de los tradicionales turistas chinorris esa noche había bastante gente haciendo cola para comprar macarons y llevarlos a la cena. El perfil del cliente no-turista era de clase media-alta, de modales refinados, lo que en España se vienen a llamar “pijos”. Todos compraban en paquetes de regalo o cajas super-fashion para llevar, y nosotros nos compramos unos cuantos sueltos en una bolsa de papel, para comérnoslos por la calle. Cero en refinamiento, pero viva la libertad!
De ahí fuimos comiéndonos los macarons caminando hasta el barrio latino, donde paramos en la librería Shakespeare para comprarnos 4 libros de los Muumin, en inglés.
Estaba todo abierto, a pesar de ser nochebuena. Nos sorprendió la cantidad de turistas que había de todos sitios. Pasamos por Notre Dame, y hablamos brevemente con unas peruanas, que nos hicieron una foto.
Seguimos nuestro paseo navideño hasta el ayuntamiento, donde nos paramos un rato a ver a los patinadores sobre hielo. Echamos de menos nuestros patines, y nos preguntamos que qué hacía toda esa gente patinando en vez de estar en casa cenando con la familia. Muy extraño todo, para una colombiana y un español, donde es impensable estar por ahí el 24 y no en la casita. Lo mismo pensamos cuando fuimos a Le Marais y vimos una cola de gente esperando para entrar a un teatro. Suponemos que eran judíos, y por tanto exentos de celebrar la Nochebuena. Porque ese es el barrio judío, por eso lo elegimos como destino final, porque supusimos que todo estaría abierto esa noche. Pero no, había solo algunos restaurantes disponibles. Elegimos uno al azar, y allí cenamos tranquilamente. Al lado se sentó una pareja extranjera, y al escucharlos hablar nos dimos cuenta de que eran suomalainen! El mundo es un pañuelo. Hablamos brevemente con ellos, y continuamos cenando en el abarrotado restaurante. Es curioso, creíamos que un 24-D íbamos a estar solos, pero había muchísima gente en las calles y en los restaurantes. Esto nos hizo recordad que el universo no es cristiano, y menos en las grandes capitales.
Y de ahí en tren hasta el hotel, a descansar para lo que nos depararía el día siguiente.
El 25 nos levantamos temprano, y sin desayunar (para horrar tiempo) fuimos hasta el terminal correspondiente del CDG. Llegamos al mostrador casi 3 horas antes del vuelo, y al mostrar nuestros pasaportes, la sorpresa. Aquí una recreación de la conversación entre nosotros y la “amable” empleada de Air France:
-Lo siento pero no están en la lista de pasajeros.
-Comorl?
-Pues eso, tenían reserva, pero como no fue confirmada, pues se ha anulado.
-Como es eso? Y estos papeles que tenemos que confirman nuestra reserva? (mostrando lo que nos dieron en Helsinki)
-Ah, ese papel no tiene sello, luego no sirve de nada.
-Tampoco tenía sello el de venida a Paris y aquí estamos.
-Eso es imposible, sin sello no vale, no sé como habréis llegado hasta aquí desde Helsinki.
-Pues nadando seguro que no vinimos, simpática señorita.
-Lo siento pero eso a mí no me incumbe, no salen en la lista y el vuelo esta completo, así que vayan a hablar con Lufthansa.
Tras responderle algo parecido a lo que le dijo Anelka a su seleccionador durante el último mundial, emprendimos el viaje a través de todo el CDG, porque el mostrador de Lufthansa estaba lo más lejos posible. Para optimizar el tiempo e intentar hacer la gestión por si nos colaban en ese vuelo, la Negris fue a la terminal 1 mientras yo me quedaba con todos los equipajes esperando. La Negris apareció 3 horas más tarde. Tras casi media hora de ida, casi una hora esperando cola, y otra hora de búsqueda de nuevas rutas, peleas, llantinas y negociaciones, al final volaríamos esa noche hasta Sao Paulo, y a la mañana siguiente de Sao Paulo a Bogotá. Bien porque podríamos aprovechar el mismo vuelo de Avianca a Popayán. Pero mal por la mierda de trato de Air France (aerolínea non grata para Pelando Rábanos desde ahora), y por tener que pasar otra vez todo un día entero tirados en el aeropuerto.
Ante las vicisitudes, resignación y positive thinking. Como no habíamos comido, tras informar a las familias de un nuevo cambio de planes, fuimos a un Hippopotamus a comernos tranquilamente unas hamburguesacas. Todo bien, pero asistimos a una tangana verbal entre un cliente y la camarera. Definitivamente los parisinos viven estresados y no tienen empatía. Después estuvimos matando el rato como pudimos: viendo capítulos de Museo Coconut en el ordenador, escuchando música, viendo tiendas one more time…
El vuelo hasta Sao Paulo fue estupendo. TAM es a partir de ahora compañía aérea favorita: dan bebidas y caramelitos al llegar, la comida es buena, tienes la pantallita para ver pelis, te dan un neceser para asearte durante el viaje (con calcetines para dormir!), en el hilo musical ponen bossa-nova, las azafatas van en tanga… bueno, eso ultimo no, pero el día en que lo hagan superarán a Finnair como “the Pelando Rábanos choice”.
A Sao Paulo llegamos al amanecer. Se adjunta foto del espectacular horizonte matutino paulista. Por fin lográbamos cruzar el Atlántico, 4 días después. Al menos si nos dejaban tirados otra vez, estaríamos en Brasil!
De momento teníamos que esperar algo más de 3 horas hasta embarcar, o sea que nos la pasamos como de costumbre: viendo más capítulos de Museo Coconut, escuchando más música, viendo tiendas one more time again… Hasta que llegó la hora de embarcar. Para evitar sustos como el de Paris ya habíamos preguntado a un operario de Avianca si estábamos confirmados en el vuelo, y le enseñamos el papel con la reserva que nos dio Lufthansa, esta vez con bellos y enormes sellos claramente visibles, y todo correcto. Nos tenían que imprimir la tarjeta de embarque y punto. Pero como eso era demasiado fácil, nos dejaros los últimos, se llevaron nuestros pasaportes a nosedonde y nos tuvieron en ascuas hasta casi la hora de salir, cuando por fin nos entregaron las tarjetas de embarque en el último minuto. Obviamente entramos al avión los últimos, y con caras de pocos amigos. Y para colmo nos tocó en asientos separados, incluso en pasillos diferentes. Pero después de lo pasado, era un mal menor. Nos relajamos y disfrutamos de las casi 6 horas de vuelo hasta Bogotá. Por cierto, es impresionante sobrevolar el Amazonas.
Y llegamos a Colombia, sin retraso, todo perfecto para tomar el último vuelo de la Odisea. Llegamos y todo bien, pasamos rápido inmigración, y cuando fuimos a por los equipajes…. Os lo imaginais, verdad? Pues obviamente no estaban, se habían extraviado por el camino. Pero con lo que llevábamos encima, ni siquiera nos enfadamos. Rellenamos el papel para que nos lo enviaran a Popayán y nos fuimos alegremente. Esta vez para matar las 3 horas que nos quedaban hasta el otro vuelo nos fuimos a comer unas empanaditas bien ricas. Y volvimos al terminal para embarcar, junto a un simpático indio guambiano que resultó ser un ex gobernador del Cauca o algo así.
Y llegamos por fin a Popayan el 26, donde nos esperaba parte de la Negrifamily. La negrimaleta llegó un día más tarde, y la Nandimaleta dos, pero tras todo lo vivido fue un mal menor. Así que por fin disfrutamos de unas merecidas vacaciones junto a nuestra familia colombiana.
FELIZ AÑO A TODOS!
Y QUE VIVA COLOMBIA, CARAJO!